Análisis

Godzilla: Destroy All Monsters Melee Remastered

PC, Switch, PlayStation 5, Xbox Series, Switch 2
5.8

Publicado el 02-11-2026 a las 15:00

Autor: Juan Ramón "juanramonh" Herrera

Plataforma analizada: Xbox Series

Más de veinte años después, los kaijus vuelven a rugir.

Godzilla: Destroy All Monsters Melee llegó en 2002 con una propuesta tan sencilla como efectiva: reunir a algunos de los kaijus más conocidos de Toho, soltarlos en enormes escenarios urbanos y dejar que resolvieran sus diferencias a golpes mientras todo se venía abajo a su alrededor. Más de dos décadas después, Atari y Pipeworks Studios recuperan aquel particular juego de lucha en arenas con Godzilla: Destroy All Monsters Melee Remastered, reconstruido para los sistemas actuales, pero intentando conservar buena parte de las sensaciones del original.


Su planteamiento sigue siendo puramente arcade. Los Vortaak han tomado el control de los monstruos del planeta y nuestro objetivo pasa por liberarlos a base de enfrentamientos hasta poder plantar cara a la amenaza alienígena. A partir de ahí, la excusa argumental deja paso a lo realmente importante: elegir entre diferentes kaijus, dominar sus movimientos y convertir ciudades enteras en campos de batalla donde edificios, vehículos y cualquier elemento del entorno pueden terminar formando parte de la pelea.

Kaijus frente a frente en combates de pura destrucción

Ponerse a los mandos de cualquiera de los kaijus requiere un pequeño periodo de adaptación. Aunque todos comparten acciones básicas como puñetazos, patadas o agarres, cada criatura cuenta con sus propios movimientos y particularidades, algo que se nota bastante a la hora de combatir. El control transmite bien esa sensación de estar manejando criaturas enormes y pesadas, aunque en ocasiones puede resultar algo tosco o no responder con la precisión que nos gustaría. También encontramos diferencias en la efectividad de algunos ataques dependiendo del monstruo elegido y de nuestra habilidad para aprovecharlos, con un equilibrio que no siempre termina de estar del todo ajustado.

El modo Furia aumenta durante unos instantes el daño de nuestros ataques y da acceso a alguna habilidad especial extra. No cambia por completo el combate, pero saber cuándo aprovecharlo puede resultar bastante beneficioso. Los escenarios también tienen un papel importante. Podemos utilizar edificios y otros elementos como armas, escudos improvisados u obstáculos con los que protegernos del rival. La destrucción afecta además a la libertad de movimiento, ya que poco a poco vamos despejando zonas y modificando el espacio disponible.

La inteligencia artificial ofrece tres niveles de dificultad. En fácil los combates suelen ser asequibles, aunque puede aparecer algún pico puntual, mientras que en media el equilibrio no siempre termina de estar del todo ajustado. En difícil, como cabe esperar, el margen de error se reduce bastante. El combate ha mejorado respecto al original, pero también conserva parte de sus limitaciones. Esa fidelidad ayuda a mantener muchas de las sensaciones de 2002, aunque también deja ver algunas costuras de aquella época y explica por qué ciertos aspectos pueden sentirse menos refinados de lo que esperamos hoy.

Combates, progresión y secretos por descubrir

Godzilla: Destroy All Monsters Melee Remastered cuenta con varios modos para poner a prueba a nuestros kaijus. El principal es Aventura, dividido en Aventura clásica, Sucesión de aventuras y Desafío de aventura, este último disponible a partir del nivel 7 y sin continuaciones ni posibilidad de guardar el progreso. A su alrededor encontramos Destrucción, centrado en causar el mayor daño posible antes de que termine el tiempo; Supervivencia, con enfrentamientos consecutivos; Entrenamiento y las batallas personalizadas.

El multijugador, sin embargo, se queda bastante corto. Podemos jugar en local o enfrentarnos online a amigos y jugadores aleatorios, pero no encontramos modos ni variantes que amplíen realmente la experiencia. La limitada cantidad de monstruos y escenarios tampoco ayuda a mantener el interés después de unos cuantos combates, por lo que acaba siendo una vertiente bastante desaprovechada.

La progresión gira alrededor del G-Force Lab. Cada kaiju cuenta con su propio nivel y experiencia, mientras que los puntos de investigación obtenidos durante las partidas pueden destinarse a proyectos con los que desbloquear nuevos monstruos, escenarios y otros secretos. A esto se suman los Rumores, que plantean pequeños objetivos y abren nuevas investigaciones, y los Avistamientos, una galería que iremos completando al cumplir determinadas condiciones. La posibilidad de decidir qué investigar primero aporta algo más de libertad e incentiva a probar distintos personajes y modos.

Más de veinte años de diferencia se tienen que notar


La renovación gráfica supone un salto evidente respecto al original. Los grandes protagonistas son los propios kaijus, que presentan un buen nivel de detalle y se diferencian claramente gracias a sus garras, dientes, alas, escamas y demás características particulares. Las animaciones son algo más irregulares, alternando movimientos bastante fluidos con otros que todavía pueden sentirse algo toscos.

Los escenarios funcionan como grandes maquetas destinadas a ser destruidas, aunque se ha intentado dar personalidad a cada ubicación mediante elementos reconocibles, como la Space Needle de Seattle, el parque de atracciones junto al mar de Los Ángeles o la arquitectura de Londres, además de lugares como la Isla de los Monstruos o la Madre Nodriza alienígena. La iluminación y los efectos de rayos, fuego, misiles y otros ataques cumplen correctamente, mientras que la destrucción y los escombros resultan bastante más genéricos y, en algunos momentos, algo grotescos. En cuanto al rendimiento, durante nuestras partidas se ha mostrado muy estable y no hemos apreciado caídas destacables.

El apartado sonoro mantiene un perfil bastante discreto. La música acompaña los enfrentamientos y encaja con el tono de la propuesta, pero suele permanecer en segundo plano sin llegar a destacar especialmente. Los rugidos y sonidos característicos de los kaijus resultarán fácilmente reconocibles para quienes estén familiarizados con las películas o los juegos protagonizados por estas criaturas, mientras que los golpes, explosiones y efectos asociados a la destrucción son bastante más genéricos.

Se agradece especialmente que las voces estén en castellano, aunque la localización presenta algunos pequeños fallos. En determinadas ocasiones lo que escuchamos no coincide exactamente con los subtítulos y también encontramos algunas traducciones poco acertadas, como utilizar «Rabia» para referirse al modo Furia. Son detalles menores, pero llaman la atención en un trabajo de remasterización de estas características.

Conclusión

Godzilla: Destroy All Monsters Melee Remastered recupera con bastante acierto una propuesta que, más de veinte años después, sigue teniendo encanto para los aficionados a los kaijus y a los combates arcade. La renovación visual es evidente, la progresión aporta algo más de recorrido y volver a destrozar ciudades mientras enormes criaturas se reparten golpes continúa siendo tan sencillo de entender como divertido durante las primeras partidas.

Estamos ante un regreso claramente enfocado a quienes guardan buenos recuerdos del original y quieren reencontrarse con aquella misma experiencia modernizada. El problema es que, incluso entendiendo que estamos ante una remasterización que busca conservar su esencia, se echa en falta algo más de contenido que amplíe realmente la propuesta. Nuevos modos, más escenarios, criaturas o mayores posibilidades multijugador habrían dado mucha más vida al conjunto y habrían conseguido que este regreso fuese algo más que una buena dosis de nostalgia puesta al día.

Godzilla: Destroy All Monsters Melee Remastered
Análisis

Godzilla: Destroy All Monsters Melee Remastered

"Más de veinte años después, los kaijus vuelven a rugir."

0 Nota Final
Procesando...