El contrato sólo decía entregar a cambio de 250.000 (por barba).
Aquellos que llevamos décadas matando zombis y otras criaturas de las formas más creativas posibles, siempre estamos buscando nuevas hordas y técnicas para acabar con ellas. Con esta premisa, presentamos el análisis de John Carpenter's Toxic Commando. Un juego FPS desarrollado por Saber Interactive y editado por Focus Entertainment. Sin más preámbulo, pasemos a hablar de este título.
De aquellos barros, estos lodos… y sus monstruos
Toxic Commando nos pone en la piel de un equipo de cuatro mercenarios en una historia que hace las veces de secuela de los cómics homónimos. Su encargo es transportar un contenedor a unas antiguas instalaciones de la compañía Obsidian. Dichas instalaciones están envueltas en misterio y secretos. A su llegada, durante una primera misión a modo de tutorial, nuestros protagonistas descubren de primera mano que las instalaciones están plagadas de “zombis”, así como otras extrañas y peligrosas criaturas surgidas de charcos de lodo.
Tras superar la misión, los cuatro se ven atrapados por otra criatura colosal. Dicha criatura se ve aturdida, después de que sea atacada con el paquete que el equipo transportaba. Pero antes de irse, logra infectar a los cuatro mercenarios. A partir de aquí, un personaje llamado Leon Dorsey, antiguo CEO de Obsidian, rescata a los mercenarios, revelándose como aquel que los había contratado. La misión ha cambiado, esa asquerosa criatura debe ser destruida. Bienvenidos a Toxic Commando (por cierto, el nombre se lo dio el graciosillo del equipo).
Ya sabemos en qué marrón nos hemos metido, es hora de ver cómo lidiar con ello. A la hora de hablar de su jugabilidad, el juego recuerda a otra obra de Saber Interactive: World War Z. Así como a Left 4 Dead, Back 4 Blood y similares. Las partidas consisten en superar diversos objetivos mientras sobrevivimos a hordas de cientos e incluso miles de zombis.

Toxic Commando en ese sentido incorpora el motor de juego Swarm Engine de Saber Interactive, que permitió sostener un gran número de unidades en pantalla en el propio WWZ o juegos como Space Marine 2. Como ya hemos comentado, no sólo hay “zombis” clásicos. También hay monstruos que recuerdan a los Smoker, Charger e incluso al Tank de L4D.
Para luchar contra estas criaturas contamos con decenas de armas distintas entre primarias, secundarias, especiales, cuerpo a cuerpo o armas fijas del entorno, muchas de ellas personalizables. Desde rifles de asalto a escopetas, espadas, pistolas, ametralladoras o lanzallamas. Igualmente, granadas y minas.
Un pequeño paso adelante para los FPS de zombis
El juego nos permite equipar una de cuatro clases distintas, como ya comentamos en otro momento. Cada clase tiene un árbol de habilidades con sus propias funciones en partidas y su habilidad especial. Desde lanzar bolas de energía, hasta curar, o crear escudos para evitar proyectiles. Para avanzar en el árbol, necesitamos estrategia durante las partidas. Uno de los puntos, en mi opinión, flojos de la jugabilidad, es que, tanto para el nivel de las clases como para las armas, se nos obliga a farmear mucha experiencia y recursos.
Esto se debe a que las armas también suben de nivel. Gracias a esto podemos equipar accesorios para mejorar las estadísticas. Para obtener accesorios, además de nivel, necesitamos grandes cantidades de los otros tres recursos del juego.

Al igual que WWZ, durante las partidas, que en general no se alargan demasiado, habrá muchos momentos donde tendremos que hacer defensas estáticas. En estas situaciones nos encontraremos en zonas de fácil defensa con la posibilidad de preparar torretas y alambre eléctrico para combatir hordas entrantes.
No obstante, a diferencia de WWZ, aquí necesitaremos uno de los recursos del juego para preparar defensas o abrir cajas para armas especiales: los recambios. Gracias a ellos, tendremos la capacidad de levantar defensas y arreglar otro punto fuerte del juego: los vehículos.
Toxic Commando permite conducir varios vehículos distintos, desde un turismo a un camión acorazado. En ocasiones sirven como medio de transporte, aunque otros como el propio camión son la misión en sí. Para conseguir recursos, objetos y demás, el juego nos incita a explorar mapas no lineales. Aún así, no se pierde demasiado tiempo. Los vehículos necesitan gasolina para funcionar y munición en el caso de llevar armas fijas.
En general, Toxic Commando es un juego entretenido, con un desafío equilibrado, tanto en solitario como con otros jugadores. Posee una campaña un tanto corta, con unas nueve misiones que se pueden terminar en menos de seis horas durante la primera partida. Debido a lo que hemos explicado previamente, la alta rejugabilidad del juego se debe, además de a las nuevas dificultades, al farmeo excesivo de experiencia y recursos para crear buenas builds de armas.

Los monstruos de John Carpenter
Durante el año 2023, se afirmó que el legendario director de cine y compositor John Carpenter colaboraría con la creación de este juego, así como en la miniserie de cómics que hace de precuela. Debido a esto, la banda sonora y la historia del juego han sido creadas en parte gracias a este ilustre. A la hora de hablar del estilo gráfico, sin duda Toxic Commando apuesta por la espectacularidad.
Esto se ve sobre todo a la hora de luchar contra las criaturas del lodo. Miles de enemigos distintos son eliminados a base de explosiones, balas, atropellados, quemados. Incluso, gracias a habilidades de clase como las del asaltante, podemos observar cómo estas criaturas vuelan por los aires mediante ataques que parecen magia pura.
En cuanto a los escenarios, no hay demasiada variedad, aunque también son impresionantes: estructuras ruinosas, paisajes consumidos por el lodo y las tormentas, que lo corrompen todo. También instalaciones subterráneas e industriales donde buscar, luchar y defender. Todo muy postapocalíptico. Por otra parte, las escenas cinemáticas siguen la línea de las pocas palabras y los grandes efectos. En esencia, un gran trabajo, aunque se ve afectado por ciertos bajones de FPS y fallos de servidor que te sacan de la partida de forma inesperada.

En cuanto al apartado sonoro, este posee varias pistas con carácter retro de los ochenta compuestas en parte por el propio John Carpenter. Así mismo, otros compositores como la compañía Fractal Edge Music, Mathieu Hallowin, Tim Stoney, Raphaèl Joffres, Nikita Valamin, Georgii Lutsenko, Mikhail Kotov o Steve Molitz han prestado su talento a esta OST.
Dicho apartado, alterna ciertos sonidos ambiente, así como efectos de las armas, explosiones y demás. También, como es costumbre, hay un sonido característico que nos avisa de la llegada de la horda, para después dar paso a otros tracks más intensos. Unas pistas sonoras que complementan muy bien la situación, como ocurre en juegos como Warhammer Vermintide I y II o Dead Island 2.
Conclusión
John Carpenter's Toxic Commando supone un paso adelante natural en la evolución de los juegos FPS de zombis. Tenemos una mayor personalización que en otros juegos, partidas más rápidas, aunque no tan lineales. Una historia con toques de humor donde liquidaremos a miles y miles de zombis de forma espectacular y acompañados de buena música. Pero al final, profundiza en elementos clásicos, añadiendo pocos elementos nuevos.

Una lástima que, debido a que la campaña posee una duración corta, se ha optado por una rejugabilidad un tanto “engañosa”. Dicha rejugabilidad está basada, sobre todo, en el farmeo excesivo de experiencia y recursos para explorar a fondo las clases y las armas del juego.
De aquellos barros, estos lodos… y sus monstruos
Toxic Commando nos pone en la piel de un equipo de cuatro mercenarios en una historia que hace las veces de secuela de los cómics homónimos. Su encargo es transportar un contenedor a unas antiguas instalaciones de la compañía Obsidian. Dichas instalaciones están envueltas en misterio y secretos. A su llegada, durante una primera misión a modo de tutorial, nuestros protagonistas descubren de primera mano que las instalaciones están plagadas de “zombis”, así como otras extrañas y peligrosas criaturas surgidas de charcos de lodo.
Tras superar la misión, los cuatro se ven atrapados por otra criatura colosal. Dicha criatura se ve aturdida, después de que sea atacada con el paquete que el equipo transportaba. Pero antes de irse, logra infectar a los cuatro mercenarios. A partir de aquí, un personaje llamado Leon Dorsey, antiguo CEO de Obsidian, rescata a los mercenarios, revelándose como aquel que los había contratado. La misión ha cambiado, esa asquerosa criatura debe ser destruida. Bienvenidos a Toxic Commando (por cierto, el nombre se lo dio el graciosillo del equipo).
Ya sabemos en qué marrón nos hemos metido, es hora de ver cómo lidiar con ello. A la hora de hablar de su jugabilidad, el juego recuerda a otra obra de Saber Interactive: World War Z. Así como a Left 4 Dead, Back 4 Blood y similares. Las partidas consisten en superar diversos objetivos mientras sobrevivimos a hordas de cientos e incluso miles de zombis.

Toxic Commando en ese sentido incorpora el motor de juego Swarm Engine de Saber Interactive, que permitió sostener un gran número de unidades en pantalla en el propio WWZ o juegos como Space Marine 2. Como ya hemos comentado, no sólo hay “zombis” clásicos. También hay monstruos que recuerdan a los Smoker, Charger e incluso al Tank de L4D.
Para luchar contra estas criaturas contamos con decenas de armas distintas entre primarias, secundarias, especiales, cuerpo a cuerpo o armas fijas del entorno, muchas de ellas personalizables. Desde rifles de asalto a escopetas, espadas, pistolas, ametralladoras o lanzallamas. Igualmente, granadas y minas.
Un pequeño paso adelante para los FPS de zombis
El juego nos permite equipar una de cuatro clases distintas, como ya comentamos en otro momento. Cada clase tiene un árbol de habilidades con sus propias funciones en partidas y su habilidad especial. Desde lanzar bolas de energía, hasta curar, o crear escudos para evitar proyectiles. Para avanzar en el árbol, necesitamos estrategia durante las partidas. Uno de los puntos, en mi opinión, flojos de la jugabilidad, es que, tanto para el nivel de las clases como para las armas, se nos obliga a farmear mucha experiencia y recursos.
Esto se debe a que las armas también suben de nivel. Gracias a esto podemos equipar accesorios para mejorar las estadísticas. Para obtener accesorios, además de nivel, necesitamos grandes cantidades de los otros tres recursos del juego.

Al igual que WWZ, durante las partidas, que en general no se alargan demasiado, habrá muchos momentos donde tendremos que hacer defensas estáticas. En estas situaciones nos encontraremos en zonas de fácil defensa con la posibilidad de preparar torretas y alambre eléctrico para combatir hordas entrantes.
No obstante, a diferencia de WWZ, aquí necesitaremos uno de los recursos del juego para preparar defensas o abrir cajas para armas especiales: los recambios. Gracias a ellos, tendremos la capacidad de levantar defensas y arreglar otro punto fuerte del juego: los vehículos.
Toxic Commando permite conducir varios vehículos distintos, desde un turismo a un camión acorazado. En ocasiones sirven como medio de transporte, aunque otros como el propio camión son la misión en sí. Para conseguir recursos, objetos y demás, el juego nos incita a explorar mapas no lineales. Aún así, no se pierde demasiado tiempo. Los vehículos necesitan gasolina para funcionar y munición en el caso de llevar armas fijas.
En general, Toxic Commando es un juego entretenido, con un desafío equilibrado, tanto en solitario como con otros jugadores. Posee una campaña un tanto corta, con unas nueve misiones que se pueden terminar en menos de seis horas durante la primera partida. Debido a lo que hemos explicado previamente, la alta rejugabilidad del juego se debe, además de a las nuevas dificultades, al farmeo excesivo de experiencia y recursos para crear buenas builds de armas.

Los monstruos de John Carpenter
Durante el año 2023, se afirmó que el legendario director de cine y compositor John Carpenter colaboraría con la creación de este juego, así como en la miniserie de cómics que hace de precuela. Debido a esto, la banda sonora y la historia del juego han sido creadas en parte gracias a este ilustre. A la hora de hablar del estilo gráfico, sin duda Toxic Commando apuesta por la espectacularidad.
Esto se ve sobre todo a la hora de luchar contra las criaturas del lodo. Miles de enemigos distintos son eliminados a base de explosiones, balas, atropellados, quemados. Incluso, gracias a habilidades de clase como las del asaltante, podemos observar cómo estas criaturas vuelan por los aires mediante ataques que parecen magia pura.
En cuanto a los escenarios, no hay demasiada variedad, aunque también son impresionantes: estructuras ruinosas, paisajes consumidos por el lodo y las tormentas, que lo corrompen todo. También instalaciones subterráneas e industriales donde buscar, luchar y defender. Todo muy postapocalíptico. Por otra parte, las escenas cinemáticas siguen la línea de las pocas palabras y los grandes efectos. En esencia, un gran trabajo, aunque se ve afectado por ciertos bajones de FPS y fallos de servidor que te sacan de la partida de forma inesperada.

En cuanto al apartado sonoro, este posee varias pistas con carácter retro de los ochenta compuestas en parte por el propio John Carpenter. Así mismo, otros compositores como la compañía Fractal Edge Music, Mathieu Hallowin, Tim Stoney, Raphaèl Joffres, Nikita Valamin, Georgii Lutsenko, Mikhail Kotov o Steve Molitz han prestado su talento a esta OST.
Dicho apartado, alterna ciertos sonidos ambiente, así como efectos de las armas, explosiones y demás. También, como es costumbre, hay un sonido característico que nos avisa de la llegada de la horda, para después dar paso a otros tracks más intensos. Unas pistas sonoras que complementan muy bien la situación, como ocurre en juegos como Warhammer Vermintide I y II o Dead Island 2.
Conclusión
John Carpenter's Toxic Commando supone un paso adelante natural en la evolución de los juegos FPS de zombis. Tenemos una mayor personalización que en otros juegos, partidas más rápidas, aunque no tan lineales. Una historia con toques de humor donde liquidaremos a miles y miles de zombis de forma espectacular y acompañados de buena música. Pero al final, profundiza en elementos clásicos, añadiendo pocos elementos nuevos.

Una lástima que, debido a que la campaña posee una duración corta, se ha optado por una rejugabilidad un tanto “engañosa”. Dicha rejugabilidad está basada, sobre todo, en el farmeo excesivo de experiencia y recursos para explorar a fondo las clases y las armas del juego.
Análisis
John Carpenter´s Toxic Commando
"El contrato sólo decía entregar a cambio de 250.000 (por barba)."
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Nota Final
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