El juego es muy divertido, dinámico y fomenta la estrategia por encima de todo, no dejando a ningún jugador colgado en ningún momento. Sumer asegura que siempre haya opciones para conseguir algo al final de cada ronda. La posibilidad de subir de nivel a la CPU y que ésta sea capaz de ser un rival digno es de agradecer, ya que no nos obligará a depender de nadie más para echar unas partidas. Si hay que ponerle un pero es lo poco que aprovecha el estar en un medio digital para expandir el concepto. Se echan en falta estadísticas de juego, logros o incluso un modo desafíos que nos pusiera en aprietos en condiciones muy específicas, algo así como las partidas de ajedrez que solían aparecer en los pasatiempos de los periódicos.

En un título de estas características, que
especialmente recomendamos en Switch por poder jugar alguna partida
rápida en cualquier lugar, el tema técnico es algo completamente
secundario. No obstante es un acierto cómo se ha plasmado en pantalla.
Gráficos en 2D, simples y modernos, pero siempre respetando el estilo
más característico del arte sumerio. La música encaja perfectamente con
ese estilo, trasladándonos al tradicional medio oriente, aunque se
repite en exceso, especialmente en partidas largas. Destaca el trabajo
de doblaje, que se hace un poco pesado tras escuchar siempre las mismas
frases una y otra vez.
Conclusiones
Sumer consigue
trasladar los elementos clave de los juegos de mesa al mundo delos
videojuegos manteniendo intacta la esencia, pero llevándolo un paso más
allá y dotándolo de un carácter único, imposible de ser llevado a cabo
en cualquier otro medio. La CPU es lo suficientemente buena como para
que pueda jugarse sin problemas con un único jugador, aunque se disfruta
mucho más en compañía. Hubiéramos añadido más cosas, pero acierta en lo
que ofrece y cómo lo ofrece.
Sumer
"Un juego de mesa estilo europeo y digital."