Digital Eclipse recupera los clásicos de Toy Story y los convierte en un viaje por su historia.
Durante la Gamescom tuvimos la oportunidad de conocer Toy Story: Retro Roundup! y, si os soy sincero, salí de aquella presentación absolutamente alucinado. El equipo de Digital Eclipse nos estuvo enseñando cómo habían recuperado estos videojuegos y, sobre todo, todo el trabajo que había detrás. No se trataba simplemente de reunir unos cuantos títulos antiguos, sino de contar también su historia. Ahora que hemos podido jugarlo con calma, puedo decir que aquellas explicaciones tenían mucho sentido. La colección nos devuelve a los años noventa y principios de los dos mil, pero con opciones que entonces ni podíamos imaginar. Y hay algunas que me han encantado.
Mucho más que elegir un juego
Nada más entrar nos encontramos con tres grandes apartados: los juegos, la historia y el reproductor musical. El primero reúne once versiones de diferentes títulos, entre ellos Toy Story de Mega Drive, Super Nintendo y Game Boy; Toy Story 2 en sus ediciones de portátil y PlayStation; Buzz Lightyear of Star Command y Toy Story Racer, también en consolas de sobremesa y portátiles. Lo interesante es que algunas versiones permiten escoger entre las ediciones PAL y NTSC. En Super Nintendo tenemos incluso MIX, una edición que combina características de diferentes lanzamientos regionales. Esto me dejó loco cuando nos lo explicaron en Gamescom, porque todos sabemos que los juegos no siempre llegaban exactamente iguales a todos los países. Poder conservar esas diferencias y, además, reunir parte de ellas en una versión combinada es un puntazo.
Eso sí, hay una cosa que he echado en falta. Tenemos Toy Story 2: Buzz Lightyear to the Rescue! en su versión de PlayStation, pero se han quedado fuera las de Nintendo 64 y Dreamcast. Y esto me sorprende un poco porque precisamente estamos ante una colección que intenta recuperar las diferentes versiones de cada juego. Entiendo que no siempre es posible incluir absolutamente todo, pero habría sido estupendo contar también con ellas.
También tenemos Bichos, o A Bug's Life, que puede parecer un invitado extraño en una colección dedicada a Toy Story. Pregunté precisamente por ello durante la presentación y el equipo me explicó lo importante que fue ese título en la evolución hacia las aventuras tridimensionales que vendrían después. Tiene sentido que quieran enseñarnos también ese paso. Pero donde de verdad me he quedado un buen rato es en el apartado histórico. Tenemos vídeos promocionales, entrevistas con personas implicadas en los juegos, bocetos, material de Pixar y galerías de imágenes que permiten descubrir cosas que probablemente nunca habíamos visto.

Y ojo a las cajas. Podemos examinarlas en 3D y el equipo nos confirmó que proceden de escaneos de ejemplares físicos reales. A mí estos detalles me encantan. Lo mismo ocurre con los manuales originales: en el de Bichos encontramos hasta aquella publicidad de Tarzán que venía en el material de la época. Son tonterías, quizá, pero para quienes conservamos juegos físicos tienen muchísimo valor. También me gustó curiosear el material de Toy Story Funhouse y conocer detalles de los desarrolladores. Prefiero no desvelar todas las sorpresas porque parte de la gracia es encontrarlas. Aquí hay horas de contenido incluso sin tocar un mando para jugar.
Los clásicos siguen siendo un reto
No tendría sentido analizar uno por uno todos estos juegos. Cada versión responde a la consola para la que fue creada: los primeros Toy Story son plataformas 2D bastante exigentes y Bichos nos lleva a una aventura tridimensional en la que explorar tiene mucho peso. Son los juegos que recordamos, para lo bueno y para lo malo. La diferencia está en las ayudas que ha preparado Digital Eclipse. Tenemos los trucos REX, con opciones que cambian según el título. Por ejemplo, podemos activar vidas infinitas, invencibilidad o desbloquear niveles. En Bichos también encontramos ventajas relacionadas con la salud y otros recursos. Es una manera estupenda de volver a estas aventuras sin tener que sufrir necesariamente como antes.
El modo práctica también está muy bien si queremos ensayar alguna sección antes de ponernos con el juego completo. Y hay otras dos funciones que agradezco especialmente: el rebobinado y los puntos de guardado. Si fallamos un salto complicado, podemos retroceder y repetirlo; también podemos guardar la partida y retomarla desde ese momento. Creedme, hay fases donde esto vale oro.

Como lo recordábamos en nuestra cabeza
Este es uno de mis apartados favoritos. En Gamescom nos comentaron algo con lo que estoy totalmente de acuerdo: cuando recordamos los videojuegos de nuestra infancia, normalmente creemos que se veían mucho mejor de lo que realmente se veían. Pues bien, aquí podemos jugar con esa idea. La escala de renderizado permite aumentar la definición de los títulos tridimensionales, con opciones de hasta 4x, sin convertirlos en juegos diferentes. Me parece una auténtica genialidad porque consigue acercar la imagen a ese recuerdo que tenemos guardado.
También podemos escoger el formato de pantalla y aplicar filtros CRT, normales o curvados, o prescindir de ellos. El CRT viene seleccionado por defecto en algunas de las opciones que hemos probado y tiene su gracia volver a ver estos juegos como si estuviéramos delante de una televisión de tubo. Hemos probado la colección en PC, Xbox Series X y Steam Deck OLED. En los tres casos todo ha funcionado perfectamente, sin caídas de rendimiento apreciables. En PC apenas necesitamos ajustar la visualización de la ventana. No voy a hablar de una resolución 4K generalizada para todos los juegos, porque lo importante aquí no es esa cifra, sino lo bien que se ha respetado el aspecto de cada plataforma original.
Un reproductor musical que es otro regalo
La colección conserva las músicas de cada juego y añade un reproductor desde el que podemos escucharlas sin necesidad de entrar en las partidas. Tenemos las distintas bandas sonoras y Roundup Mix, con versiones remezcladas de algunas canciones que me han gustado muchísimo. Es un extra que quizá parezca secundario, pero aquí encaja perfectamente. En cambio, hay un detalle que me ha decepcionado. Los juegos que he probado mantienen las voces en inglés y, particularmente, esperaba encontrar el castellano de Bichos. La versión original de PlayStation que llegó a España sí tuvo doblaje en nuestro idioma, pero no he podido reproducirlo aquí. Es una pena en una recopilación tan pendiente de conservar cada edición. Al menos, el menú y los textos de la colección están localizados.

Una colección para conservar
Toy Story: Retro Roundup! me parece un regalo absoluto para los fans. No solo podemos volver a jugar a títulos que marcaron una época, sino también descubrir cómo se hicieron, ver sus cajas, los manuales, escuchar a quienes trabajaron en ellos y entender por qué algunas versiones eran diferentes. Lo de MIX, los trucos REX, el guardado libre, el rebobinado y, sobre todo, esa escala de renderizado que adapta los juegos a cómo los recordábamos me parecen aciertos enormes. Y si alguien no vivió aquella época, aquí tiene una oportunidad estupenda de conocerla sin tener que buscar consolas y cartuchos originales.
Es verdad que habría agradecido recuperar las voces castellanas de Bichos y también algunas versiones que se han quedado fuera, como las de Nintendo 64 y Dreamcast de Toy Story 2. Son detalles que impiden que la colección sea tan completa como podría haber sido. Pero después de lo que nos mostraron en Gamescom y de todo lo que he podido revisar ahora, tengo claro que Digital Eclipse ha puesto muchísimo cariño en este trabajo. Puede que no estén absolutamente todas las versiones, pero es una de las recopilaciones más cuidadas que he disfrutado y, especialmente por su contenido histórico, creo que merece muchísimo la pena.
Mucho más que elegir un juego
Nada más entrar nos encontramos con tres grandes apartados: los juegos, la historia y el reproductor musical. El primero reúne once versiones de diferentes títulos, entre ellos Toy Story de Mega Drive, Super Nintendo y Game Boy; Toy Story 2 en sus ediciones de portátil y PlayStation; Buzz Lightyear of Star Command y Toy Story Racer, también en consolas de sobremesa y portátiles. Lo interesante es que algunas versiones permiten escoger entre las ediciones PAL y NTSC. En Super Nintendo tenemos incluso MIX, una edición que combina características de diferentes lanzamientos regionales. Esto me dejó loco cuando nos lo explicaron en Gamescom, porque todos sabemos que los juegos no siempre llegaban exactamente iguales a todos los países. Poder conservar esas diferencias y, además, reunir parte de ellas en una versión combinada es un puntazo.
Eso sí, hay una cosa que he echado en falta. Tenemos Toy Story 2: Buzz Lightyear to the Rescue! en su versión de PlayStation, pero se han quedado fuera las de Nintendo 64 y Dreamcast. Y esto me sorprende un poco porque precisamente estamos ante una colección que intenta recuperar las diferentes versiones de cada juego. Entiendo que no siempre es posible incluir absolutamente todo, pero habría sido estupendo contar también con ellas.
También tenemos Bichos, o A Bug's Life, que puede parecer un invitado extraño en una colección dedicada a Toy Story. Pregunté precisamente por ello durante la presentación y el equipo me explicó lo importante que fue ese título en la evolución hacia las aventuras tridimensionales que vendrían después. Tiene sentido que quieran enseñarnos también ese paso. Pero donde de verdad me he quedado un buen rato es en el apartado histórico. Tenemos vídeos promocionales, entrevistas con personas implicadas en los juegos, bocetos, material de Pixar y galerías de imágenes que permiten descubrir cosas que probablemente nunca habíamos visto.

Y ojo a las cajas. Podemos examinarlas en 3D y el equipo nos confirmó que proceden de escaneos de ejemplares físicos reales. A mí estos detalles me encantan. Lo mismo ocurre con los manuales originales: en el de Bichos encontramos hasta aquella publicidad de Tarzán que venía en el material de la época. Son tonterías, quizá, pero para quienes conservamos juegos físicos tienen muchísimo valor. También me gustó curiosear el material de Toy Story Funhouse y conocer detalles de los desarrolladores. Prefiero no desvelar todas las sorpresas porque parte de la gracia es encontrarlas. Aquí hay horas de contenido incluso sin tocar un mando para jugar.
Los clásicos siguen siendo un reto
No tendría sentido analizar uno por uno todos estos juegos. Cada versión responde a la consola para la que fue creada: los primeros Toy Story son plataformas 2D bastante exigentes y Bichos nos lleva a una aventura tridimensional en la que explorar tiene mucho peso. Son los juegos que recordamos, para lo bueno y para lo malo. La diferencia está en las ayudas que ha preparado Digital Eclipse. Tenemos los trucos REX, con opciones que cambian según el título. Por ejemplo, podemos activar vidas infinitas, invencibilidad o desbloquear niveles. En Bichos también encontramos ventajas relacionadas con la salud y otros recursos. Es una manera estupenda de volver a estas aventuras sin tener que sufrir necesariamente como antes.
El modo práctica también está muy bien si queremos ensayar alguna sección antes de ponernos con el juego completo. Y hay otras dos funciones que agradezco especialmente: el rebobinado y los puntos de guardado. Si fallamos un salto complicado, podemos retroceder y repetirlo; también podemos guardar la partida y retomarla desde ese momento. Creedme, hay fases donde esto vale oro.

Como lo recordábamos en nuestra cabeza
Este es uno de mis apartados favoritos. En Gamescom nos comentaron algo con lo que estoy totalmente de acuerdo: cuando recordamos los videojuegos de nuestra infancia, normalmente creemos que se veían mucho mejor de lo que realmente se veían. Pues bien, aquí podemos jugar con esa idea. La escala de renderizado permite aumentar la definición de los títulos tridimensionales, con opciones de hasta 4x, sin convertirlos en juegos diferentes. Me parece una auténtica genialidad porque consigue acercar la imagen a ese recuerdo que tenemos guardado.
También podemos escoger el formato de pantalla y aplicar filtros CRT, normales o curvados, o prescindir de ellos. El CRT viene seleccionado por defecto en algunas de las opciones que hemos probado y tiene su gracia volver a ver estos juegos como si estuviéramos delante de una televisión de tubo. Hemos probado la colección en PC, Xbox Series X y Steam Deck OLED. En los tres casos todo ha funcionado perfectamente, sin caídas de rendimiento apreciables. En PC apenas necesitamos ajustar la visualización de la ventana. No voy a hablar de una resolución 4K generalizada para todos los juegos, porque lo importante aquí no es esa cifra, sino lo bien que se ha respetado el aspecto de cada plataforma original.
Un reproductor musical que es otro regalo
La colección conserva las músicas de cada juego y añade un reproductor desde el que podemos escucharlas sin necesidad de entrar en las partidas. Tenemos las distintas bandas sonoras y Roundup Mix, con versiones remezcladas de algunas canciones que me han gustado muchísimo. Es un extra que quizá parezca secundario, pero aquí encaja perfectamente. En cambio, hay un detalle que me ha decepcionado. Los juegos que he probado mantienen las voces en inglés y, particularmente, esperaba encontrar el castellano de Bichos. La versión original de PlayStation que llegó a España sí tuvo doblaje en nuestro idioma, pero no he podido reproducirlo aquí. Es una pena en una recopilación tan pendiente de conservar cada edición. Al menos, el menú y los textos de la colección están localizados.

Una colección para conservar
Toy Story: Retro Roundup! me parece un regalo absoluto para los fans. No solo podemos volver a jugar a títulos que marcaron una época, sino también descubrir cómo se hicieron, ver sus cajas, los manuales, escuchar a quienes trabajaron en ellos y entender por qué algunas versiones eran diferentes. Lo de MIX, los trucos REX, el guardado libre, el rebobinado y, sobre todo, esa escala de renderizado que adapta los juegos a cómo los recordábamos me parecen aciertos enormes. Y si alguien no vivió aquella época, aquí tiene una oportunidad estupenda de conocerla sin tener que buscar consolas y cartuchos originales.
Es verdad que habría agradecido recuperar las voces castellanas de Bichos y también algunas versiones que se han quedado fuera, como las de Nintendo 64 y Dreamcast de Toy Story 2. Son detalles que impiden que la colección sea tan completa como podría haber sido. Pero después de lo que nos mostraron en Gamescom y de todo lo que he podido revisar ahora, tengo claro que Digital Eclipse ha puesto muchísimo cariño en este trabajo. Puede que no estén absolutamente todas las versiones, pero es una de las recopilaciones más cuidadas que he disfrutado y, especialmente por su contenido histórico, creo que merece muchísimo la pena.
Análisis
Toy Story Retro Roundup
"Digital Eclipse recupera los clásicos de Toy Story y los convierte en un viaje por su historia."
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Nota Final
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